domingo, 20 de marzo de 2016
Los sistemas educativos en el marco de un mundo digital
Muchos investigadores han señalado con insistencia que nuestras sociedades están sufriendo
una mutación estructural que ha modificado las bases sobre las que se construyó
la modernidad y, en particular, los principios bajo los cuales se organizan el conocimiento,
el mundo del trabajo, las relaciones interpersonales, la organización de los mercados,
así como las bases sobre las que se construye la gramática de la política y los ejes articuladores
de la identidad (individual y colectiva) y los principios de construcción de la
ciudadanía.1
Al mismo tiempo, se ha insistido en la idea de que todos estos procesos
están vinculados, de una u otra forma, al giro tecnológico que caracteriza a esta época.
Sin embargo, el problema está muy lejos de ser un tema técnico y se ubica en rigor en el
centro de la escena cultural contemporánea.
Es cierto que con el ingreso a lo que se ha dado en llamar sociedad del conocimiento,2
nuestros países están cambiando de manera significativa sus perfiles productivos y, al mismo
tiempo, las actividades culturales (que incluyen servicios, diseño, productos industriales,
desarrollo de software, producción y exportación de bienes simbólicos y de know how,
etc.) se han colocado en el centro de los debates sobre el desarrollo tanto en América Latina
como en todo el mundo. Todos los analistas reconocen que desde hace 15 o 20 años. (educación y nuevas tecnologías: los desafíos pedagógicos, pag 15 )
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